1984 (1949)

“La represión sexual conduce a la histeria, lo cual era deseable ya que se podía transformar en una fiebre guerrera y en adoración del líder”

¿Qué contiene?

Una maravillosa sátira de problemas sociológicos que no han pasado de moda.

¿De qué trata?

El libro es una ficción de carácter político situada en Londres. Nos presenta al mundo del futuro dividido en tres grandes estados totalitarios en una guerra continua (Oceanía, Eurasia y Asia Oriental). Todos visten igual, con unos monos. El protagonista es Winston Smith, quien aparece como el símbolo de la rebelión contra el poder monstruoso de un Estado policíaco que ha llegado a apoderarse de la vida y la conciencia de todos los súbditos, interviniendo incluso en las esferas más íntimas de los sentimientos humanos. Todos están obligados a llamarse camaradas entre sí.

Por todas partes hay carteles que dicen: “EL GRAN HERMANO TE VIGILA”. Todos los días las telepantallas transmiten confesiones y ejecuciones de miembros de la Hermandad (que es un movimiento de conspiración en contra del Estado, encabezado por un tal O’Brien). Todos tienen una telepantalla en sus habitaciones y ni siquiera a los miembros del Partido se les permite tenerla apagada por más de media hora. La cabeza del GRAN HERMANO aparece por todas partes: en las portadas de los libros, en los paquetes de cigarrillos, en pancartas, en las monedas, en sellos de correos.

O’Brien es un miembro del Partido. Winston cree que O’Brien piensa lo mismo que él sobre el sistema.

El partido que controla el poder es el INGSOC.

“El que controla el pasado –decía el slogan del Partido-, controla también el futuro. El que controla el presente, controla el pasado. Y, sin embargo, el pasado, alterable por su misma naturaleza, nunca había sido alterado. Todo lo que ahora era verdad, había sido verdad eternamente y lo seguiría siendo. Era muy sencillo. Lo único que se necesitaba era una interminable serie de victorias que cada persona debía lograr sobre su propia memoria. A esto le llamaban control de la realidad. Pero en neolengua había una palabra especial para ello: doblepensar”. Alterar el pasado era necesario para que la gente pudiese tolerar esa vida, al no tener un pasado mejor con el que compararla. “Doblepensar significa el poder, la facultad de sostener dos opiniones contradictorias simultáneamente, dos creencias contrarias albergadas a la vez en la mente. El intelectual del Partido sabe en qué dirección han de ser alterados sus recuerdos; por tanto, sabe que está truncando la realidad; pero al mismo tiempo se satisface a sí mismo por medio del ejercicio del doblepensar en el sentido de que la realidad no queda violada. Este proceso ha de ser consciente pues, si no, no se verificaría con la suficiente precisión, pero también tiene que ser inconsciente para que no deje un sentimiento de falsedad y, por tanto, de culpabilidad. El doblepensar está arraigando en el corazón mismo del Ingsoc, ya que el acto esencial del Partido es el empleo del engaño consciente, conservando a la vez la firmeza de propósito que caracteriza a la auténtica honradez. Decir mentiras a la vez que se cree sinceramente en ellas, olvidar todo hecho que no convenga recordar, y luego, cuando vuelva a ser necesario, sacarlo del olvido sólo por el tiempo que convenga, negar la existencia de la realidad objetiva sin dejar ni por un momento de saber que existe esa realidad que se niega, todo es indispensable. Incluso para usar la palabra doblepensar es preciso emplear el doblepensar. Porque para usar la palabra se admite que se están haciendo trampas con la realidad.”

“Winston dejó caer los brazos de sus costados y volvió a llenar de aire sus pulmones. Su mente se deslizó por el laberíntico mundo del doblepensar. Saber y no saber, hallarse consciente de lo que es realmente verdad mientras se dicen mentiras cuidadosamente elaboradas, sostener simultáneamente dos opiniones sabiendo que son contradictorias y creer sin embargo en ambas; emplear la lógica contra la lógica, repudiar la moralidad mientras se recurre a ella, creer que la democracia es imposible y que el Partido es el guardián de la democracia; olvidar cuanto fuera necesario olvidar y, no obstante, recurrir a ello, volverlo a traer a la memoria en cuanto se necesitara y luego olvidarlo de nuevo; y, sobre todo, aplicar el mismo proceso al procedimiento mismo. Esta era la más refinada sutileza del sistema: inducir conscientemente a la inconsciencia, y luego hacerse inconsciente para no reconocer que se había realizado un acto de autosugestión. Incluso comprender la palabra doblepensar implicaba el uso del doblepensar.”

Winston es inescrutable y nunca se muestra desanimado, pues sabe que un simple pestañeo podría delatarlo. De hecho, sabe que es culpable de crimen mental y que tarde o temprano lo atraparán. Sueña mucho con su madre aunque no puede recordar nada de su niñez. Sólo puede recordar que desde entonces, la sociedad ya estaba en guerra.

El trabajo de Winston consiste en alterar periódicos, carteles, libros, revistas, películas… etc. con significado político o ideológico. El pasado era puesto al día, diariamente. Así, todas las predicciones que hacía el Partido eran acertadas y con pruebas documentales. Pero ni siquiera era mentira directa, porque el material que manejan carece de contacto con la realidad. La historia se escribe una y otra vez. Trabaja en medio de un enjambre de funcionarios, para borrar de la prensa los nombres de las personas que habían sido vaporizadas (a los traidores los vaporizan, es decir, borran cualquier rastro de ellos y los desaparecen).

“Había también un gran número de empleados cuya labor sólo consistía en redactar listas de libros y periódicos que debían ser repasados. Los documentos corregidos se guardaban y los ejemplares originales eran destruidos en hornos ocultos. En un lugar desconocido estaban los cerebros directores que coordinaban todos estos esfuerzos y establecían las líneas políticas según las cuales un fragmento del pasado había de ser conservado, falsificado otro, y otro borrado de la existencia.”

“El Ministerio de la Paz se ocupa de la guerra; el Ministerio de la Verdad, de las mentiras; el Ministerio del Amor, de la tortura y el Ministerio de la Abundancia, del hambre.”

“El Ministerio del Amor era terrorífico. No tenía ventanas en absoluto. Winston no había estado nunca dentro del Minimor, ni siquiera se había acercado a medio kilómetro de él. Era imposible entrar allí a no ser por un asunto oficial y en ese caso había que pasar por un laberinto de caminos, rodeado de alambre espinoso puertas de acero y ocultos nidos de ametralladoras. Incluso las calles que conducían a sus salidas extremas, estaban muy vigiladas por guardias, con caras de gorilas y uniformes negros, armados con porras”.

El Departamento de Registro (que es donde trabaja Winston) comunicado por tubos neumáticos (retomados por el fabuloso Terry Gilliam en su estupenda película Brazil), no es más que una simple rama del Ministerio de la Verdad, cuya principal tarea no era reconstruir el pasado, sino proporcionar a los ciudadanos de Oceanía periódicos, películas, libros de texto, programas de telepantalla, comedias, novelas, con toda clase de información, instrucción o entretenimiento. Fabricaban desde una estatua a un slogan, de un poema lírico a un tratado de biología y desde la cartilla de los párvulos hasta el diccionario de neolengua. Había incluso una sección conocida en neolengua como Pornosec, encargada de producir pornografía de clase ínfima y que era enviada en paquetes sellados que ningún miembro del Partido, aparte de los que trabajaban en la sección, podía abrir.

“Se decía que el Ministerio de la Verdad tenía tres mil habitaciones sobre el nivel del suelo y las correspondientes ramificaciones en el subsuelo. En Londres sólo había  otros tres edificios del mismo aspecto y tamaño. Estos aplastaban de tal manera la arquitectura de los alrededores que desde el techo de las Casas de la Victoria se podían distinguir, a la vez, los cuatro edificios. En ellos estaban instalados los cuatro Ministerios entre los cuales se dividía todo el sistema gubernamental. El Ministerio de la Verdad, que se dedicaba a las noticias, a los espectáculos, la educación y las Bellas Artes. El Ministerio de la Paz, para asuntos de guerra. El Ministerio del Amor, encargado de mantener la ley y el orden. Y el Ministerio de la Abundancia, al que correspondían los asuntos económicos. Sus nombres en neolengua: Miniver, Minipax, Minimor y Minindancia.

El Partido es el que crea la verdad. De hecho, la meta era crear lo que se conocía como agujeros de la memoria.

La neolengua es el  lenguaje oficial de Oceanía y consiste en simplificar el lenguaje al máximo. ¿Para qué usar antonimos si sólo significan lo contrario de una palabra? Creen en la “belleza” de la destrucción de las palabras. La neolengua disminuye cada día su vocabulario: nobueno; plusbueno. La finalidad es limitar el alcance del pensamiento. Por ejemplo, no existía la palabra cortar, porque se usaba el nombre-verbo cuchillo. Otro ejemplo: la palabra libre se utiliza sólo para dar a entender la carencia de algo: libre de piojos, pues la libertad no existía.

Es una sociedad caracterizada por la suciedad, las incomodidades, la escasez, los inviernos interminables, la dureza de los calcetines, los ascensores que nunca funcionan, el agua fría, el rasposo jabón, los cigarrillos que se deshacían, los alimentos de sabor repugnante.

“¿Cómo iba uno a considerar todo esto intolerable si no fuera por una especie de recuerdo ancestral de que las cosas habían sido diferentes alguna vez?”.

Es una sociedad donde hasta los niños son espías y su juego favorito consiste en delatar a los traidores. Incluso los padres temen ser delatados de herejes por sus propios hijos. Lo más temido es la Policía del Pensamiento que vigila constantemente a todos. Hay helicópteros vigilando constantemente todas las ventanas. Los lemas del Partido son: “La guerra es la paz; la libertad es la esclavitud; la ignorancia es la fuerza”. Es una sociedad de estructura piramidal en la que se adora a un jefe semidivino. La economía se encuentra orientada hacia la guerra continua. Realmente ninguna de las tres potencias quiere una victoria definitiva. De ahí, la consigna del Partido: “La guerra es la paz”. Individualmente no se posee nada, sino los más indispensables objetos de uso personal. En el vértice de la pirámide está el GRAN HERMANO, al que nadie ha visto jamás. Luego viene el Partido Interior, que es menos del 6%. Luego el Partido Exterior y por último, la masa amorfa de los Proles. No hay ningún perjuicio racial. Se ingresa a cada rama del Partido, por un examen a los 16 años. Los Proles no pueden ingresar al Partido. Sólo se admite el buensexo (coito normal entre marido y mujer para tener hijos y sin placer para la mujer). Todo lo demás es sexocrimen.

“Todo miembro del Partido vive, desde su nacimiento hasta su muerte, vigilado por la Policía del Pensamiento. Incluso cuando está solo no puede tener la seguridad de hallarse efectivamente solo. Dondequiera que esté, dormido o despierto, trabajando o descansando, en el baño o en la cama, puede ser inspeccionado sin previo aviso y sin que él sepa que lo inspeccionan”.

“Sus amistades, sus distracciones, su conducta con su mujer y sus hijos, la expresión de su rostro cuando se encuentra solo, las palabras que murmura durmiendo, incluso los movimientos característicos de su cuerpo, son analizados escrupulosamente.”

Por todas partes hay pantallas, generalmente con la imagen del GRAN HERMANO. En esas pantallas también se dedica un espacio a los Dos minutos de odio. El protagonista de esos dos minutos era siempre un tal Emmanuel Goldstein, un ex miembro del Partido. Contrarrevolucionario que al ser condenado a muerte, escapa misteriosamente. Todos los demás crímenes y males vienen después de Goldstein y por su culpa. Supuestamente era el jefe de un red que se proponía derribar al Estado, en busca de la libertad de palabra, de prensa… Se habla de un libro escrito por Goldstein, el cual circula clandestinamente y contiene todas sus herejías. Pero Winston ve a Goldstein como el único guardián de la verdad y la locura en un mundo de mentiras.

Winston se asusta al percatarse de que una muchacha como de 27 años que se suele encontrar a menudo en los pasillos, lo mira con curiosidad. Y es que, precisamente, una de las finalidades del Partido era evitar que hombres y mujeres establecieran vínculos difícil de controlar. Su objetivo verdadero y no declarado era quitarle todo el placer al acto sexual. El enemigo no era tanto el amor como el erotismo, dentro del matrimonio y fuera de él. Todos los casamientos entre miembros del Partido tenían que ser aprobados por un Comité nombrado con este fin y siempre se negaba el permiso si la pareja daba señales de estar enamorada. La única finalidad del matrimonio era engendrar hijos útiles al Partido. La relación sexual era considerada como una pequeña operación algo molesta. Había incluso organizaciones como la Liga Juvenil Anti-Sex, que defendía la soltería absoluta para ambos sexos… Los niños debían ser engendrados por inseminación artificial y educados en instituciones públicas. El Partido trataba de matar el instinto sexual o, si no podía suprimirlo del todo, por lo menos deformarlo y mancharlo. El Partido no permitía el divorcio, pero fomentaba las separaciones cuando no había hijos. Winston es separado, y prácticamente no recuerda nada de Katharine, su ex esposa. Esa muchacha que lo mira lleva en su cintura una franja roja, de la Liga Juvenil Anti-Sex. Winston se da cuenta de que odia a la muchacha porque la desea, pero es imposible tenerla. Basta con ver el rojo cinturón de castidad a su cintura.

Hacer algo que implicara una inclinación a la soledad era algo muy peligroso, pues favorece la vida propia y el individualismo.

Era imposible encontrar un libro impreso de antes de 1960, pues el Partido se había dedicado a destruirlos.

Un día Julia, la muchacha que lo mira con interés, le desliza un papelito que dice “Te quiero”. Preparan una cita. Lo primero que dice Winston es: “Tengo 39 años. Estoy casado y no me puedo librar de mi mujer. Tengo varices y cinco dientes postizos”. Le pregunta si aún así puede soportar su presencia y ella le dice que todo eso no le importa.

Julia y Winston se vuelven amantes a escondidas. Finalmente, ambos logran contactar a O’Brien para unirse a la conspiración. O’Brien los somete a un examen verbal en el que les pregunta si están dispuestos a una serie de cosas, por la conspiración, tales como: dar sus vidas, cometer asesinatos, vender su país a las potencias extranjeras, cometer actos de sabotaje que ocasionen la muerte de personas inocentes, falsificar, corromper niños, hacer chantaje, distribuir drogas, fomentar la prostitución, extender enfermedades venéreas, arrojar ácido sulfúrico a la cara de un niño si es preciso… etc. En fin, todo lo que pueda causar desmoralización y debilitar el poder del Partido. Ellos están dispuestos a todo eso, menos a separarse el uno del otro. O’Brien los pone sobre aviso de que si es necesario, el movimiento cuenta incluso con cirujanos para cambiarles por completo el rostro. Les cambiarían la cara, los movimientos, la forma de sus manos, el color del pelo. Incluso, si es necesario, amputan algún miembro. Los miembros de la Hermandad no tienen manera de reconocerse entre ellos. En la Hermandad no hay camaradería ni estímulo. No actúan colectivamente, sino que infunden sus ideas de individuo a individuo.

La ciudad está llena de ratas, que atacan continuamente a los niños.

Julia y Winston siguen reuniéndose clandestinamente en una habitación perteneciente a un tal señor Charrington, quien finalmente resulta ser un miembro de la Policía del Pensamiento. Winston es encarcelado en un lugar del Ministerio de Amor, donde no hay oscuridad ni ventanas. Está preso en una celda donde nunca apagan la luz. Sólo tiene esperanzas de que O’Brien encuentre la manera de pasarle una navaja de afeitar y terminar de una vez. No se pueden mover en las celdas. Deben permanecer sentados y muy quietos. El poder radica en infligir dolor y humillación. Dominan su intelecto, mas no sus emociones. No pueden, por ejemplo, evitar que siga amando a Julia. Por eso lo llevan a la habitación 101, que es la peor de todas. De hecho, dicha habitación varía según la persona que esté encerrada en ella. Winston, siente una especial aversión hacia las ratas pues acabaron con su madre y su hermana. Le ponen una careta de alambre, como una máscara de esgrima, en la que hay ratas adentro. Tiene dos compuertas. Abren la primera y sólo falta la segunda, para que las ratas lo ataquen directamente a los ojos, o primero las mejillas para devorar su lengua. Winston termina por gritar que esa tortura, mejor se la apliquen a Julia. Así, se salva de que abran la segunda puertita. Se trata de un castigo muy usado en la China Imperial.

Un día se encuentra con Julia. Ambos se confiesan haberse traicionado. Por lo tanto, ya no pueden sentir lo mismo de antes. La pierde entre la multitud y el frío. Winston acaba en la cantina, bebiendo ginebra, jugando al ajedrez solo, oyendo su confesión en la telepantalla y pensando en su amor hacia el GRAN HERMANO. A intervalos recuerda a su madre y a su hermana, jugando con él a serpientes y escaleras, aunque ya ni siquiera sabe si eso ocurrió de verdad o no. Termina por amar al GRAN HERMANO.

Uno de los últimos párrafos del libro, transcribe un conocido pasaje de la Declaración de Independencia:

“Entendemos que son verdades evidentes el que todos los hombres han sido creados iguales, que han sido dotados por su Creador con ciertos derechos inalienables, entre los que se encuentran la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad. Y que, para asegurar estos derechos, se han instituido entre los hombres los gobiernos, cuyo poder depende del consentimiento de los gobernados. Y que cuando cualquier forma de gobierno perjudica estos fines, el pueblo tiene derecho a alterarla o abolirla e instituir una nueva.”

Citas:

  • “Su voz se le clavaba a Winston en el cerebro como pedacitos de vidrio”.
  • “La represión sexual conduce a la histeria, lo cual era deseable ya que se podía transformar en una fiebre guerrera y en adoración del líder”.

Curiosidades:

  • Llama la atención la frialdad con que está escrito el libro. Sentimientos como la claustrofobia, la desesperación, la soledad, la represión, la falta de privacía y la desolación entre otros muchos, los percibe el lector directamente del personaje principal, no del escritor. Orwell sabe cómo mantener la distancia entre él y su personaje.
  • El mundo que describe es “el de la vida en un campo de concentración, el de la ausencia de individualidad y personalidad, el del ahogo de la cultura, el de la persuasión masiva. Provoca un terror desesperado, porque se reconocen en él los rasgos salientes de las sociedades actuales. Orwell se comprometió en literatura como se compromete uno en un combate: con la intención de hacer mostrar una causa. Quería mostrar que la época iba hacia su ruina.” Expresa su oposición a toda forma de totalitarismo. Resaltan el temor a la ciencia y a la tecnología mal utilizadas.
  • Refleja la pérdida de la fe en la humanidad, que prevaleció en la ciencia ficción de Inglaterra durante los años 30’s, bajo la influencia de la Segunda Guerra Mundial.
  • George Orwell (1903-1950. Murió a los 47 años). Pseudónimo de Eric Arthur Blair, periodista, crítico y novelista. Nació en Bengala (India), hijo de un funcionario del Imperio. Aunque se educó en Eton, donde fue un buen estudiante, nunca dejó de sentir su inferioridad de modesto burgués frente a sus acaudalados compañeros. Fue policía, librero, maestro de escuela, periodista. De 1922 a1928 es funcionario de la policía birmana, la Indian Imperial Police, cuerpo que luego abandona. Apartir de esta fecha, lleva una vida errante. En 1937 sale en defensa de los republicanos españoles. Enviado a España como periodista, decide alistarse en sus filas, y resulta herido. Durante la Segunda Guerra Mundial sirve en la Home Guard y queda implicado en la movilización de talentos emprendida por la BBC. Su conocimiento de las capas más bajas de la sociedad lo inclina hacia el compromiso político, aunque nunca se afilió en ningún partido, sino que se dejó guiar únicamente por su conciencia. Aunque nunca abandonó sus ideas socialistas, manifiesta su espíritu crítico en obras como Rebelión en la granja y 1984. Su primera esposa murió en 1945 y se volvió a casar un año antes de morir de tuberculosis.
  • 1984 es la última novela de Orwell.

Elemento plástico y literatura ilustrada:

Me gustaría darle imagen al mundo de Orwell, con estas fotos que tomé en el EUR romano, esa zona construida en 1935 por Benito Mussolini, como símbolo del Fascismo. Caminar por esas frías calles, de avenidas enormes y edificios imponentes con aspecto carcelario, es como caminar por las líneas del libro de Orwell.

Foto 1

Foto 2 

Motivos por los que debes leerlo:

Te va a encantar si alguna vez te has sentido vigilad@, si alguna vez te has sentido víctima del Ministerio del Amor y/o si acostumbras cometer crímenes con la mente.

Veredicto:

Lectura OBLIGADA.

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