La nariz de Edward Trencom (2009)

“El pasado es territorio peligroso.”

¿Qué contiene?

Una supuesta novela histórica… pero bueno, debe ser terrible para la mayoría de los escritores de ese género saber que ya existió una Marguerite Yourcenar y que Memorias de Adriano ya fue escrito…

¿De qué trata?

Es la ficticia historia de la familia Trencom. Edward es el actual dueño de la tienda de quesos Trencom’s (la más antigua, refinada y famosa de todo Londres desde 1666). A lo largo de la historia de la tienda, todas las generaciones de Trencom’s han tenido que afrontar un accidente u otro, como si la tienda estuviera maldita.

El linaje Trencom estaba convencido de que todos y cada uno de los quesos de Trencom’s, eran seres vivos:  un cúmulo denso y vibrante de bacterias cremosas, azuladas y verdes. Fueran cuales fuesen las travesuras que tenían lugar durante las horas durante las que la tienda estaba cerrada, los quesos se las ingeniaban para llenar la tienda de un olor matutino característico y ambiguo.

Edward, maniático de la limpieza, pertenece a la décima generación de la familia. Su nariz es aguileña y con un bulto en el puente “… combina sensualidad, el bulto, y autoridad, su rectitud, en una perfecta fusión de lo griego y lo romano…”. Esa nariz estaba presente en cada generación Trencom. Sus narices tenían la extraordinaria capacidad de distinguir la composición, madurez y calidad de cualquier queso. Edward era un verdadero catador de quesos. Era capaz de saber cuándo hicieron el queso, en qué granja y hasta el tipo de vaca.

El olfato de Edward se fue haciendo cada vez más y más refinado. Pronto, con tan sólo 24 años, fue capaz de identificar con una sola aspiración la procedencia exacta de cualquiera de los grandes quesos del mundo.

Escribió en 12 volúmenes La enciclopedia del queso y se le llegó a considerar el Edward Gibbon del mundo del queso.  La bodega de Trencom’s contenía más de tres mil variedades de quesos. La tienda estaba construida sobre la abadía de San Egberto, osea que abajo había criptas y capillas. De hecho, durante muchos años, cortar los quesos en el altar y comerlos en la mesa de Cristo era como una tradición en Trencom’s.

Cierto día, siguiendo su olfato y recorriendo los túneles abajo de Trencom’s, Edward encuentra una caja llena de documentos familiares, papeles viejos sobre sus ancestros, todos los Trencom que habían trabajado en la tienda. Partidas de nacimiento, archivos bautismales, cuadernos, declaraciones censales, fotos viejas…

Se da cuenta entonces de que sus antepasados solían ir a Grecia a reunirse con el Ejército Bizantino de Liberación Nacional. Luchadores de la resistencia conocidos como Brigada Aguila, defensores del Monte Athos en la primavera de 1940. Su labor: salvaguardar los monasterios de la península y detener cualquier intento del ejército alemán de saquear sus tesoros. Eran también guardianes de la nariz hereditaria de los Trencom.

Ahí en Grecia murió su padre en manos de los alemanes, que llevaban más de año y medio esperando matarlo. Edward nunca supo por qué su padre se fue a Grecia.

Al acabar la Primera Guerra Mundial, Turquía se vio obligada a firmar el tratado de Sévres, humillación total que desmantelaba al imperio otomano. Siria se convirtió en un país independiente y Armenia también. Grandes partes de Turquía, incluida Esmirna, se entregaron a Grecia. Durante un tiempo a los griegos les fue muy bien en Turquía hasta que se toparon con Ataturk, quien barrió con todas las zonas griegas en Turquía. El ejército griego derrotado, se retiró a Esmirna donde murió su abuelo en 1922.

Definitivamente, además de la nariz, todos los Trencom tienen algo en común: dan sentido al presente remitiéndose constantemente al pasado.

La novela está escrita con varios (y desesperantes porque muchos salen sobrando) saltos en el tiempo.

1878. Emmanuel Trencom, su bisabuelo, es asesinado en la tienda por los turcos y su cuerpo llevado a Grecia.

1853. Henry Trencom muere en Estambul al tratar de dispararle al sultán.

1769 Samuel Trencom es crucificado en Topkapi sarayi por el sultán mustafa III.

1922. El abuelo de Edward es asesinado en Esmirna por los turcos, cuando Ataturk vence a los griegos.

Edward está convencido de que la tienda está viva y reacciona a las acciones de sus propietarios (y aquí el autor se ve que se sintió de lo más original, cuando en realidad seguro tenía un librito de Giger enfrente… pero no nos sorprende, si Edward Trencom es un refrito del Jean Baptiste Grenouille de El perfume pero a manera de P. G. Wodehouse, porque por lo visto se cree su sucesor…). Una vez se hundió parte del suelo y cuando su padre fue a Grecia, la tienda se partió en dos y cuando su abuelo fue a Turquía, casi se derrumba. Está convencido de que los quesos tienen vida propia y una propia idiosincracia.

Los diversos lugares de Europa están representados por un queso en la cripta de la tienda: península ibérica, los fiordos, Europa del Este… tiene quesos hasta de Transilvania y el más mencionado en todo el libro es el  Tulumotiri.

Los Trencom dejaban  que sus obsesiones se apoderaran de su personalidad, en un sentido perturbador.

El final no lo cuento porque se supone que el libro maneja cierto suspenso, pero sí puedo adelantar que es decepcionante.

Curiosidades:

  • MENSA: Organización internacional que agrupa a personas de inteligencia superdotada.
  • Hubo 105 emperadores romanos, si se excluye a los usurpadores y 91 bizantinos, lo cual hace un total de 196.
  • Síndrome de Munchausen: la gente que lo padece imagina que está enferma y de tanto pensarlo, acaban por estarlo.
  • El 75% del polvo que hay en las casas es piel humana.

Veredicto:

Aburrido, pretencioso y predecible. Leerlo no le va a cambiar la vida a nadie.