Los Cenci (crónicas italianas)

¿Qué contiene?

Tragedias domésticas del siglo XVI italiano y un derroche de lo que yo llamaría “arqueología social”. De igual manera que Jacobo Grimm fue una “arqueólogo jurídico” que buscó incansablemente vestigios de Derecho Germánico en los epígrafes de los cementerios, Stendhal, (seudónimo de Marie-Henri Beyle), se sumerge de lleno en la naturaleza humana a través del más entretenido y truculento chisme histórico.

¿De qué trata?

En primera persona,  el narrador nos cuenta de su viaje a Mantua. Inicialmente, el motivo de su viaje era buscar bocetos y cuadros de pintores anteriores al 1600, pero en vez de eso, termina por comprarle a un patricio muy rico unos manuscritos amarilleados por el tiempo que contienen cartas de desafío a duelos, tratados de paz entre nobles vecinos, relatos de aventuras trágicas, etc. y una serie de escritos que narran las costumbres italianas del 1500.

Uno de esos relatos, “Los Cenci”, nos lo narra en Crónicas Italianas. Francesco Cenci fue uno de los hombres más ricos y crueles de la Italia de la época. Su hija, Beatrice, fue una de las mujeres más bellas de Italia. La pintó Guido Reni:

Francesco Cenci odiaba a todos sus siete hijos. Mandó construir en el patio de su palacio junto al Tíber, una tumba dedicada a Santo Tomás, pero sólo para tener ante sus ojos la tumba de todos sus hijos. No era ni cristiano ni católico y nunca pisó una Iglesia. Cenci fue encerrado 3 veces a consecuencia de sus amores ilícitos. Golpeaba a sus hijas y a su hija Beatrice la secuestró en un aposento de su palacio para que no se casara y él no tuviera que dar dote. Beatrice tenía 14 años. Solía violar a su hija Beatrice. Intentó además inculcarle una herejía atroz: que cuando un padre yace con su hija, los niños que engendran son santos y todos los santos venerados por la Iglesia nacieron de esa forma. Si Beatrice se resistía, la azotaba.

El escenario de todos estos abusos: el palacio de Petrella en Nápoles.

Finalmente, Beatrice y su madrastra Lucrecia contratan a 2 asesinos. Ambas le dan opio a Francesco y los asesinos entran a clavarle un clavo en el ojo y otro en la garganta. Beatrice, dos hermanos suyos también implicados y Lucrecia, fueron encerrados algunos meses en el castillo de Sant’Angelo. Para sacar la confesión a Beatrice, la torturaron sin piedad ad torturam capilorum (colgándola por la melena) y posteriormente ella y su madrastra fueron ejecutadas en 1599.

Curiosidades:

  • En los últimos años de su vida, cuando Stendhal fue cónsul francés en Civitavecchia, se dedicó a leer viejos archivos romanos llenos de procesos judiciales, buscando retratar la vida de nobles y ciudadanos a través de famosos crímenes (Stendhal trabajaba mucho en la psicología de sus personajes, el análisis de las pasiones y cómo el hombre se desenvuelve en la sociedad). Hurgar entre antiguos crímenes pasionales, se volvió una especie de moda entre los escritores del Renacimiento y fue así que Stendahl escribió los 8 relatos que conforman sus Crónicas italianas.
  • Me llama mucho la atención una teoría que existe sobre el seudónimo “Stendhal”. Parece ser que “Stendal” es la ciudad alemana donde nació el fundador de la arqueología moderna, Johann Joachim Winckelmann, a quien Stendhal admiraba. Pienso que no es de extrañar que a Stendhal le guste entonces indagar arqueológicamente.

Motivos por los que DEBES leerlo:

Si te gusta el chisme histórico.

Motivos por los que no deberías leerlo:

Si la naturaleza humana no te provoca una incontrolable curiosidad.

Veredicto:

Muy entretenido y truculento.

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