La atadura (1993)

“La confianza que une al amo y a su esclavo es fundamental; es una confianza que condiciona y autoriza todos los excesos, y con ellos todas las dichas.”

¿Qué contiene?

Un relato autobiográfico sobre las experiencias de una reservada y tímida joven de veinte años con un hombre experimentado en el arte del sufrimiento. A pesar de su timidez, se siente atraída hacia ciertas aventuras así que se convierte en su esclava y él en su amo.

¿De qué trata?

No es una simple narración de encuentros sexuales sino un testimonio del camino que recorre una mujer muy joven, para conocerse a sí misma.

“Hoy creo saber que en aquella época ya sentía el orgullo que experimenta quien recibe las sevicias infligidas por un ser amado, cuando cada golpe recibido puede interpretarse como una señal de interés, incluso de amorío por parte del otro. De lo contrario ¿por qué iban el padre o el amo a castigar, a azotar a su vástago, a su esclavo?”

“La verdad es que, si me atrae la aventura y busco lo inesperado es porque me encanta ponerme en situaciones que me den miedo. Supongo que eso lo explica todo. El juego de las situaciones insólitas me excita y me seduce, y el peligro, o lo que yo imagino de él, me embriaga, me transporta, me sume en un estado distinto al habitual, un estado en el que todo mi ser se siente autorizado a desdoblarse al tiempo que olvido las coacciones que son fruto de una educación demasiado represiva.” 

Una de las mayores dichas de la vida estriba en poder acabar con los tabúes que anidan en nuestro interior. No conozco nada más enriquecedor para el conocimiento de uno mismo que alcanzar ese objetivo.

“La relación de poder que se establece entre el amo y su esclavo es sutil y delicada. Por eso es necesario que los esclavos sepan indicar a sus amos los límites que no deben franquearse. De ahí que sea tan extremadamente difícil el papel que interpreta el amo. Pues éste debe adaptarse a la personalidad y a la capacidad de obediencia y de resistencia de cada esclavo.” 

“El arte de desobedecer implica un perfecto conocimiento de los deseos del amo, y eso sin hablar de amor, pues es ésta una palabra que nadie menciona en el curso de la contienda. El juego sólo surge cuando se da esta excepcional relación de fuerzas. Someterse, desobedecer y sufrir el castigo correspondiente constituyen las delicadas alternancias a las que por nada del mundo querría sustraerme.” 

“Es precisamente esa presencia de lo desconocido lo que más me fascina a mí y a cualquier esclavo. De ahí que, en las relaciones sadomasoquistas el ingenio del amo deba renovarse sin cesar para salir airoso de todas las pruebas. Resulta muy excitante ignorar lo que sucederá en el curso de una sesión y no poder predecir las sorpresas que el amo nos tiene reservadas.

Si el papel del amo exige una creatividad fuera de lo común, pues ha de variar las exigencias, el esclavo debe dar muestras de una gran resistencia física.”

Lo interesante del libro, además de tratarse de una historia verdadera narrada en primera persona, es que nos deja muy clara la ambivalencia de las relaciones. ¿Quién depende realmente de quién? ¿Quién es el verdaderamente sometido?

“El amo se halla en una situación de absoluta dependencia con respecto a su esclavo. No existiría ni tendría justificación alguna si no fuera por el esclavo. En realidad, el amo es el esclavo del esclavo, pues depende de que éste acepte someterse a las sevicias que lo excitan. Cuando uno llega a comprender esta realidad paradójica, ya no tiene por qué avergonzarse de ser esclavo. Al contrario: debido al sutil juego de las relaciones de dependencia, el esclavo puede ser quien ostente el auténtico poder en la relación sadomasoquista.” 

La protagonista también nos narra las experiencias ajenas que tiene oportunidad de presenciar:

“Un hombre cuyo rostro no pude ver se dirigió a ella tildándola de “saco de lefa”. Más tarde me enteré de que la joven estaba allí en calidad de receptáculo del semen de los amos y que tenía la obligación de recibir a éstos, sin protestar ni exteriorizar siquiera sentimiento alguno, por todos los orificios con que la naturaleza nos ha dotado. Era una mujer rebajada al rango de objeto mudo y servil.” 

“Cuando el pezón, así excitado, se endureció, el hombre clavó en él la aguja. Casi inmediatamente después clavó la segunda en el pezón del pecho que no había sido acariciado y éste, por consiguiente, reaccionó de modo muy distinto. Así descubrí que la excitación mitiga el dolor y lo transforma en una sensación difusa.” 

“Pierre no está menos cansado que yo: el papel de amo resulta extenuante, pues si bien el esclavo no hace más que someterse, el amo, en cambio, tiene que tomar decisiones organizar, preparar y actuar, sin dejar de velar, al mismo tiempo, por el estado físico y psíquico de la esclava a quien ha decidido honrar con sus pruebas y humillaciones.” 

“Con excesiva frecuencia el mal amo utiliza a la esclava prestada para satisfacer vulgares apetitos sexuales. Cuando uno es ducho en esta material utiliza la psicología del ser-objeto para descubrir sus auténticas fantasías. Las mías estriban en celebrar y glorificar a mi Amo que me revela mi verdadera naturaleza, mi obvia predestinación al sometimiento. Otros tienen por fantasías la transgresión de tabúes que no se atreverían a afrontar sin la coartada de la esclavitud: cierta mujer obligada a entregarse a la coprofagia no adoptó esta práctica sino amparada por el secreto del cuero, el acero y el látex. Esta criatura de ensueño a quien vi entregarse a un grupo de africanos en un aparcamiento desierto cerca de Lyon es en la vida cotidiana una mujer elegante, experta en informática, que sólo se convierte en receptáculo unas pocas horas por semana gracias a su amo, que la autoriza a saciar sus más secretas aspiraciones. Porque si hay una cosa de la que puedo dar fe pese a mi insignificante experiencia es que a una esclava jamás se le impone nada que ella no quiera hacer. En el ámbito del sadomasoquismo, la esclava elige, con la complicidad de su amo las pruebas y los ritos a los que desea someterse para su mutua felicidad. Los otros casos de los que a veces se habla en la prensa sensacionalista, no guardan ya relación alguna con el auténtico sado-maso, sino que son pura y simplemente crímenes de sangre.” 

“De manera imperceptible, el dolor pareció remitir para dejar paso a una sensación de placer difuso que me resulta difícil de explicar. Supongo que cabe compararla con lo que se experimenta al quitarse una astilla del dedo, cuando a través del dolor intolerable se vislumbra el alivio. Los golpes se tornaron más suaves, mejor dirigidos y, de repente, comprendí que iba a gozar. Cuando la vara de la fusta me alcanzó exactamente entre los muslos, sobre el abultamiento del pubis, empecé a gemir, para mi tremenda y deliciosa vergüenza. Tras doblar un poco las piernas para apretar los muslos, tuve un orgasmo que dejó encantados a mi Amo y sus anfitriones. Pero ¿qué había sucedido en realidad? ¿Acaso mi cuerpo y mi piel se deleitaban en el dolor? ¿0 bien mi inconsciente transformaba ese dolor en un orgasmo para enderezar las cosas? De hecho, en mi profundo sometimiento, yo ya no era más que un cuerpo y una voluntad abandonados al ser amado.” 

“El adiestramiento en el dolor no es, al fin y al cabo, más que un entrenamiento deportivo como otro cualquiera: experiencia tras experiencia, se aprende a soportar durante un poco más de tiempo la sensación de dolor y uno acaba por acostumbrarse a ellas máxime si, como me sucede a mí, el dolor le procura una intensa excitación y un placer fuera de lo común.” 

“Me moría de ganas de verla. La prohibición de mirar a quienes te manipulan durante una sesión de dominación es a veces un verdadero suplicio. Se trata de una frustración hiriente, pues es la demostración palpable de que una no cuenta en absoluto. Y a la vez muy excitante porque la curiosidad es, por así decirlo un rasgo dominante entre los esclavos.” 

“Me he convertido en una persona distinta. He cambiado mucho, he aprendido a dominarme, a reprimir mi agresividad y, sobre todo, a comunicarme. En realidad, estas prácticas constituyen un nuevo lenguaje corporal, un nuevo medio de expresión que me ha revelado Pierre a través de nuestras fabulosas experiencias sadomasoquistas.” 

La autora nos muestra cómo la vida sadomasoquista es toda una filosofía:

“A poco que uno pretenda apartarse de los caminos trillados y surcados por la mayoría, vivir plenamente la sexualidad es un lujo que no está al alcance de todo el mundo. La libertad sexual es más un concepto mediático que una realidad en la Francia profunda. El asunto se vuelve aún más complejo en el terreno en que Pierre y yo nos movemos ya que el sadomasoquismo es la fantasía sexual por excelencia, la apoteosis de la libertad sexual para muchos seres condicionados por una educación frustrante –y sé muy bien lo que digo-. Es el nuestro un ámbito que suscita a la envidia y temor e incluso cierta repugnancia entre los no iniciados quienes a menudo dan vueltas en torno al sadomasoquismo como si éste fuera una hermosa mujer de vida alegre a la que no se atrevieran a abordar. La principal confusión de estos profanos en lo que respecta a los placeres del cuero negro reside en que mezclan el ritual, el posicionamiento afectivo y psicológico del amo y de su esclavo, con el trivial intercambio de parejas practicado aprisa y corriendo por gente que sólo se reúne para poner a prueba sus celos, su complacencia o su venalidad. Nosotros no hemos cedido jamás a las presiones de estos amantes del intercambio de parejas, que en ocasiones se esconden, mal que bien, bajo supuestas invitaciones de carácter sadomaso que no pocas veces nos han traído desengaños y amargas decepciones. ¡Cuántas veces nos ha engañado alguno de estos oportunistas que ven a los adeptos a la sumisión como proveedores para sus desenfrenos! La imagen de la mujer esclavo prestada por su amo atrae a numerosos solitarios, sin perversiones dignas de ese nombre que lo único que quieren es quedarse a solas con la esclava para desahogar con ella un cúmulo de frustraciones que casi siempre van acompañadas de desprecio y de insultos. Cuántos kilómetros habremos hecho –Pierre no vacila en atravesar toda Francia para acudir a una invitación que le parece atractiva y a veces llegamos a recorrer dos mil kilómetros en un fin de semana para celebrar con algún grupo de amigos una fiesta de cueros- sólo para encontrarnos frente a un individuo cauteloso e hipócrita cuyo único deseo consiste en utilizar a la bella putita en que me convierto para los demás en el contexto específico del universo al que Pierre me ha iniciado. Falsas mansiones que de pronto quedan reducidas a triviales dormitorios, falsas veladas rituales animadas por viejos solterones que carecen de una mujer que se lo deje hacer todo, falsos amos sin autoridad. Falsos perversos sin fantasías. La publicidad engañosa es una moneda corriente en las inmediaciones del mundo del sadomasoquismo puro. Por no hablar de los individuos brutales y groseros que están convencidos de que se domina pegando; de los enfermos mentales que atan a su presa y la abandonan durante horas para masturbarse en secreto, incapaces de hacer nada más; de los estafadores que piden dinero por prestar un equipo que se reduce a una vaga batería de cocina amañada; de los embaucadores que alquilan los servicios de una profesional para fingir que forman una pareja de iniciados; de los inevitables bromistas que te citan en el otro extremo del país y nunca aparecen; de todos los que no quieren más que echar un polvete rápido tal como en su inconsciencia lo confiesan ellos mismos. Con un cinismo inherente a su libido primaria y a su cultura sexual, que se limita a la lectura de algunos libros pornográficos de supermercado. Esta penosa miseria sexual nos reafirma en nuestra elección: el sadomasoquismo es un arte, una filosofía, un espacio cultural vetado a los mentirosos y a los hipócritas redomados.” 

“-Estos anillos de oro son para ti –me susurró mi Amo al oído-. Es el regalo por tus veinte años: serás infibulada. Quiero que lleves estos anillos en los labios de la vulva tanto tiempo como yo lo desee. La emoción me embargó al oír estas palabras. Sabía que según las costumbres del sadomasoquismo, colocar los anillos constituye una especie de consagración reservada a las esclavas y a las sometidas amadas. Era una especie de boda civil reservada a la élite de una religión que profesaba el amor de un modo tal vez insólito pero intenso.” 

 “Acababan de marcarme como a un animal para proclamar en lo sucesivo ante todo el mundo que pertenecía a un solo hombre, a mi querido y venerado Amo.”

“Pero, cuando volví a abrirlos, advertí que en el dedo corazón de la mano derecha me habían colocado un anillo unido a la muñeca por una cadenilla muy fina. Las lágrimas me empañaron los ojos. Eran lágrimas de emoción pelo también de despecho. Para mí era más difícil llevar aquella cadena que los anillos que lastimaban mis carnes íntimas, puesto que la cadena podía traicionar mi secreto y revelar a todo el mundo la naturaleza de mis relaciones con Pierre. Esa cadena que apresaba mi mano equivalía a confesar en público mi sometimiento al hombre de mi vida.” 

“Desde que me infibularon, no he vuelto a llevar ropa interior. Incluso las bragas más ligeras se me hacen insoportables, me irritan y me infligen un auténtico suplicio. Pierre me obliga a ponerme bragas cuando no he sido lo bastante dócil y puedo asegurar que es un castigo muy cruel. Así que voy a todas partes con mi intimidad desprotegida, tanto más desprotegida cuanto que Pierre exige que vaya completamente afeitada. Lisa, entregada, abierta a sus deseos, o a los deseos de los desconocidos a quienes él me destina.” 

La protagonista rompe relación con su familia cuando su madre le descubre fotos y notas sobre sus vivencias sadomasoquistas.

Último párrafo del libro:

“Todavía ignoro si el amor de Pierre es tan profundo como el mío pero cada vez soy más consciente de que amar es lo más importante que hay en el mundo. De ahí que haya hecho mía esta máxima que encontré en un libro: ‘prefiero amar una vez que ser amada toda mi vida’.” 

Citas:

  • “El esclavo extrae su fuerza de la fascinación que ejerce sobre el amo.”
  • “Es harto sabido que la alternancia de la suavidad y la violencia contribuye a domar a las esclavos reticentes…” 

Curiosidades:

  • Vanessa Duriès escribió esta historia a los 20 años, al igual que Laika (nombre que toma para sus sesiones sadomasoquistas). La novela se publicó en 1993 y provocó gran polémica sobre todo porque pocos meses después, su autora murió en un accidente de coche.
  • En el libro se menciona a una dominatrix que antes había sido esclava, así que por lo visto se puede cambiar de rol.

RAE (o… por favor, amplía tu vocabulario):

  • Infibular = Colocar un anillo u otro obstáculo en los órganos genitales para impedir el coito.

Veredicto:

El mundo está formado por otros mundos, y conocerlos, no puede ser sino perturbadoramente interesante.